2 premios Goya, El Langui se adentra en el mundo literario presentando su libro con la editorial Espasa; el libro se llama 16 escalones donde Juan Manuel Montilla «El Langui» narra sus vivencias. Ya podemos conseguir el libro en las tiendas, ahora solo falta leerlo y ver que tal le va en esta nueva faceta artística.

A veces la vida se nos muestra de manera complicada. A mí se me presentó y me dijo: “Parálisis cerebral, Te acostumbrarás. No pasa nada”. Pasar pasó el tiempo y mis padres pusieron todo su empeño para que, a día de hoy, pudiera valerse por sí mismo este niño escuerzo. Ayudaron los estímulos e impulsos en forma de amigos, detalles, amor, música (hip hop)… y pusieron más de una resistencia y contrasentido los miedos, coartadas e impedimentos. Todos ellos han hecho esto que veis lo que ahora soy, también lo que he querido transmitir en este libro que parte de una cifra: el 16. ¿Imaginas por qué? Te doy una pista: es un número “fetiche” que siempre me ha acompañado y que, por casualidades, sigue forjando mi destino. ¡Ojo! Que esto no va de magia. 16, por ejemplo, son los escalones que tengo que “sudar” antes de irme a acostar. Los que ahora os muestro para que conozcáis algo más de mi persona.
Juan Manuel Montilla “Langui” ¿Por qué 16 escalones? No es casual el título de este libro. Esos “16 escalones” a los que Juan Manuel Montilla “El Langui” recurre para dar nombre a su primer libro son una buena metáfora de su vida, de los obstáculos -físicos o no- que un chaval que nace afectado por una parálisis cerebral tiene que superar a lo largo de su vida para llegar a ser, simplemente, tan feliz como pueda aspirar a serlo alguien libre de su condición. Obstáculos que, pese a todo, no han impedido a este vecino del barrio de Pan Bendito, en Madrid, liderar una de las bandas de hip hop más importantes del país y grabar varios discos de éxito, ganar dos premios Goya en su primera incursión en el mundo del cine o dirigir y presentar su propio programa de radio, Radio Taraská en RNE. ¿Pero, por qué 16 escalones? Porque desde el cole sin peldaños que su madre se encargó de buscar cuando era niño, hasta los que tiene que subir en cada concierto, en la gala de los Goya o los que voluntariamente escala cada noche antes de meterse en la cama, los escalones han sido una constante en su vida y un magnífico recordatorio de que cualquier existencia tiene mucho de carrera de obstáculos. Y simplemente eso es lo que desea El Langui con este libro, poder narrar lo que piensa subido en cada uno de esos escalones. Partiendo del primero, que es la ilusión, va pasando por el esfuerzo, la amistad, el hip hop, los miedos, la exclusión social, el destino, el equilibrio, la recompensa, el humor, los recuerdos, la soledad… Por todos ellos va ascendiendo despacito, con un pie después del otro, para poder escribir abiertamente lo que piensa. “Me centro en escribir porque me conmueve hacerlo y no tengo que buscar la rima perfecta ni el pareado más impactante como en mis canciones. En cada uno de esos escalones veo y analizo valores, actitudes o acciones que creo que son muy importantes en la vida. Que, al menos para mí, han sido importantes no sólo en el ámbito profesional, sino también en el personal”. “¿Qué es lo que me ha traído hasta aquí? El esfuerzo, el esfuerzo y el esfuerzo. ¿Crees que lo que te digo está adornado? ¿Qué no es del todo real? ¿Que este es un libro lleno de fábulas e invenciones? Pues no. Es la pura realidad lo que te estoy contando, como la realidad del hip hop. Yo te digo que si yo he podido, tú puedes”. 1.- La ilusión ¿De dónde le vienen a Juan Manuel Montilla “El Langui” la fuerza y la energía para levantarse cada mañana y para volver a levantarse después de cada caída? Por encima de sus mañas, amigos, impulsos, corazonadas, sueños y suerte, le viene de la ilusión, de esa energía vital que le animaba a ser futbolista de primera división en el colegio a pesar de sus zapatos ortopédicos o a buscar la belleza de la poesía en las rimas del hip hop y esa cultura que nace en la calle. “Tienes una vida y eso es un absoluto privilegio, en ti está vivirla al cien por cien o no. Lo tengo claro: PARA SABER LO QUE UNO VALE y que tu coco no te la juegue hay que sentirse útil y que los demás te vean como tal”. 2.- El esfuerzo Alguien cuyo mayor desafío ha sido dar carácter de normalidad a su día a día, que ha crecido con una madre que le colocaba el bote de Nesquik en el estante más alto de la cocina para que levantase bien los brazos y los estirase “igual que en la rehabilitación”, conoce bien el significado de la palabra esfuerzo. ¿Su consejo? Marcarse desafíos y encender la mecha de los sueños, ignorando a los compasivos y plantando cara a la pereza. Porque cuando el tesón se combina con el entusiasmo, con la ilusión del peldaño anterior, el éxito no se ve tan lejos. “Creo con casi toda seguridad que las oportunidades aparecen en el mismo momento en que te pones las pilas y existe ese equilibrio de querer ser mejor persona y hacer algo de provecho, dices adiós a tu rutinaria vida y arriesgas. Hay que aprovechar el momento porque las cosas pasan y tardan mucho en volver, eso si vuelven”. 3.- La alegría Juanma Montilla nos recuerda que si se vive con alegría uno se mantiene en una condición óptima para emprender cualquier hazaña. La alegría es una medicina saludable y la risa, su hermana inseparable. La vida es demasiado corta para dejarse llevar por el pesimismo y caer en la frustración. Ríe. Y si es de ti mismo, hasta de tu sombra, mucho mejor. “Brindo, pues, por las palabras, los gestos, los momentos, los actos y las personas que se expresan con total y sincera alegría. Yo siempre digo que no puedes cambiar el mundo pero sí tu actitud. Eso está en tus manos”. 4.- La amistad Un buen amigo está por encima del dinero y de todos los triunfos profesionales que uno pueda conseguir. Una amistad verdadera, sin disimulos ni medias tintas, basada en la generosidad y el respeto, lejos de los intereses, es algo realmente valioso. Un salvavidas, un premio y un antídoto contra las decepciones. “Amistad, ¡qué bonita cuando te muestras al compás! Me gustaría siempre tenerte a mi lado como todos estos años has estado, con alegría, esfuerzo, detalles e ilusión y un sinfín de situaciones que podríamos escribir en un millón de renglones hasta con faltas de ortografía, porque para la amistad la lealtad y amor es su única guía en el día a día” 5.- El hip hop El día que El Langui descubrió el hip hop cambió su vida. Se trataba de mucho más que música o moda, era una forma de vida que lo atrapó por su filosofía, su estética y su espíritu callejero. Todo un desafío. Un descubrimiento que animó a aquel adolescente rebelde que había renunciado a su sueño de ser futbolista a interesarse por escritores y compositores como Sabina, para buscar nuevas palabras que le sirvieran para cantar al mundo sus verdades, verdades como puños. Así entendió que la gente quiere la verdad sin tapujos. Letras que digan algo, que tengan mensajes claros, que no cuenten bobadas o notas vedadas. Quiere personas que estén en su mismo lugar, que compartan sus problemas, sus inquietudes, que les entiendan. Y así, mano a mano con su amigo Gitano Antón y con dosis ingentes de trabajo diario, seguridad en sí mismo, ilusión y ganas, puso en pie su banda, La Excepción. El resto ya es historia. “No te rindas ni en los peores momentos. Siempre hay algo que te tiene que incitar a luchar. Búscalo. Si peleas puedes ganar; si no lo haces estás, literalmente, perdido. Ese es uno de los principales ejemplos de la filosofía del hip hop”. 6.- El miedo Afrontar los miedos, admitirlos, buscar aliados para combatirlos y no desfallecer en la lucha es imprescindible para aprovechar las oportunidades que nos salen al paso en nuestras vidas. Algunos son reales, otros no. Otros se delatan a través del lenguaje con expresiones del tipo “No voy a poder” o “No me atrevo”. Todos, en cualquier caso, hacen de nosotros mismos nuestros peores enemigos. Encararlos, aunque simplemente sea plasmándolos en un escrito, como este libro, es el mejor modo de acabar con ellos. “Miedos, dichosos miedos, que nos hacen la vida menos llevadera aunque, a veces, nos protegen de forma eficaz…” 7.- Barreras arquitectónicas Juan Manuel Montilla nos invita a ponernos en su pellejo, con sus andares tambaleantes y la opción del batacazo inminente a cada paso; a sentir un día de lluvia como una odisea de alto riesgo y a correr “los 1.000 metros vallas” en Madrid, ciudad hostil donde las haya para un discapacitado. Pero también a levantar la voz y a superar las barreras, físicas y mentales, que dificultan la verdadera integración social. Una anécdota: en la gala de los Goya en la que El Langui se hizo con dos estatuillas no existía acceso, barandilla o rampa para que él (candidato) o Jesús Franco (premio por toda su carrera confirmado desde antes de la ceremonia) pudieran subir al escenario. Parecía que su triunfo fuera subir los escalones, más que recoger el Goya… Y una pregunta: ¿Qué ocurriría si un alcalde de una gran ciudad dijera que el dinero que hay destinado para el alumbrado navideño se sustituyera por derribar alguna de estas barreras? “Removamos los cimientos y no sólo los físicos. Adaptemos nuestra mente y nuestro espacio para mejorar, evolucionemos nuestras ideas al compás de las de un entorno mucho más habitable y solidario. Sólo hay que querer, poder y ponerse manos a la obra. ¡Pero más obras no!” 8.- Compasión Bienvenidos al escalón de la compasión y la exclusión social. Un lugar que hace sentir al discapacitado (una palabra que gusta poco a El Langui pero que utiliza para hacerse entender) un cero a la izquierda, que rebaja, confunde y empequeñece y del que hay que salir con la autoestima muy alta y, siempre que se pueda, con sentido del humor. Por favor, no consideres la discapacidad como algo negativo. En toda sociedad siempre existirán personas así. Esos pensamientos son dañinos para ti y para los que, como tú, pero en otras circunstancias, quieren vivir aquí y ser felices. “Cuando me topo con una persona que no me conoce y me suelta eso de „¡Ay, qué lástima de chaval!‟, ya no digo aquello de „El día de mañana os vais a enterar‟ porque pienso: „Soy un discapacitado y me sigo cayendo a pesar de la fama y los reconocimientos”. 9.- La soledad Para qué negarlo, vivimos un poco al límite, seducidos por el éxito, el poder, por el miedo al fracaso, a no tener dinero para mantener nuestro nivel de vida, en una sociedad un tanto hostil, contradictoria y competitiva que ha llevado al ser humano a sentirse muy solo. Sin embargo, Juan Manuel Montilla es de los que piensa aquello de “Más vale solo que mal acompañado”, incluso cuando alguien crece con el miedo a que una silla de ruedas sea su única compañera, y nos invita a adoptar un enfoque optimista de la soledad y hacerla, en lugar de enemiga, amiga. “Solo, solito, solo… Me gusta estar en soledad. Es una sensación placentera. A veces la llamo y no viene y otras aparece sin avisar…” 10.- El equilibrio Para conseguir ese equilibrio El Langui nos invita a racionalizar el consumo, a aprender a diferenciar lo urgente de lo realmente importante, a rodearnos de estímulos positivos y a respetar nuestro entorno, el más próximo y el del planeta entero, el que dejaremos de herencia a nuestros hijos. “Es necesario detenerse, parar, pensar en las cosas con calma y detenimiento. EQUILIBRAR. Cada instante que vivimos no se volverá a repetir y, tal vez, nos estamos perdiendo uno de los momentos más importantes de nuestra existencia sin saberlo”. 11.- El humor El humor es el vehículo conductor con el que El Langui se mueve en la vida. Un humor tremendamente irónico que empieza por sí mismo -cuando, por ejemplo, habla de su “cuerpo escombro”- y se proyecta sobre todos los que le rodean, pero nunca cayendo en la broma pesada. Porque, a fin de cuentas, cuanto mejor lo pasemos por aquí, más felices seremos. “El humor y su compañera, la risa, mejoran al instante el estado de ánimo. Es el mejor antídoto contra los malos rollos. Y, además, dicen los expertos que rejuvenece. Yo creo que lo que rejuvenece es el espíritu”. 12.- El silencio Juanma creció oyendo cómo le mandaban callar en clase. También recuerda vivamente el sigilo que demostraba sisando del monedero de su madre. Pero el silencio que más le ha impactado fue ese “Silencio, se graba” que anunciaba el rodaje de cada escena en “El truco del manco”, la película de Santiago A. Zannou con la que debutó en el mundo del cine. Y es que El Langui es amigo del silencio. Es de los que piensa que saber callar a tiempo es todo un arte y hablar antes de tiempo lo más fácil del mundo. Porque el silencio invita a reflexionar y a mantener un diálogo interno que implica, también, una escucha activa con el entorno. “Entrar en el silencio es adentrarse en un espacio donde simbólicamente todo empieza y acaba. Para llegar allí y sentirse a gusto hay que mantener grandes sesiones de silencio”. 13.- Los recuerdos Los recuerdos unen. De los recuerdos se aprende. Ellos nos dan pautas de nosotros mismos. Montilla se confiesa coleccionador de recuerdos, este libro no deja de ser una historia basada en ellos que complementa a otros, los que se esconden en sus canciones y que invita a descargarse en la web de su grupo, www.laexcepcion.net. “Todo en nuestra vida puede memorizarse y grabarse. No hagas lo mismo con los recuerdos buenos que con los malos. Aprende de los negativos y procura que no te dañen el alma y disfruta de los positivos porque son regalos a la evocación”. 14.- El destino ¿Dónde escribe cada uno su destino? El Langui cree que en la liberación del interior y en la superación de los miedos, lo que no quita para que también piense que todo está predestinado y hay señales que nosotros deberíamos saber interpretar para considerar qué es lo que más nos conviene. ¿La mejor herramienta para hacerlo? Nuestra intuición, es decir, nuestro propio criterio. “Sólo hay un camino para alcanzar la felicidad: la confianza en ti mismo y tu espíritu de lucha. Lo que obtengas en última o primera instancia depende de una persona: de ti”. 15.- La recompensa Obtén tus recompensas vitales creyendo en ti y en cada una de tus posibilidades, disfrutando de la experiencia de vivir. Vivir siempre tiene que incluir posibilidad, aprendizaje, esfuerzo, construcción y ser con mayúsculas. De otro modo no se vive: se sobrevive. Tienes que ser siempre coherente con lo que crees, conociéndote y también haciendo lo que piensas que es lo mejor para ti y para los tuyos. “Ya he hecho música, he publicado discos, he actuado en el cine, tengo un programa de radio que llega a toda España y he escrito un libro. ¿Ahora me acomodo? ¡Pues no! Yo creo que la mayor recompensa es seguir en el día a día porque tengo una familia, porque tengo hijos. Y mi gran meta es que, el día de mañana, mis hijos sean personas felices…” 16.- El amor El amor es un sentimiento vital capaz de hacernos más nobles o convertirnos en la más agresiva y feroz de las personas, la respuesta a muchas preguntas. El amor te hace sentir bien, grande, seguro de ti mismo, sin miedo a realizar cosas, con ganas de sorprender, de satisfacer, de buscar hasta una aguja en un pajar. Ama. “El amor es la excusa perfecta para embarcarnos en aventuras en las que empeñamos nuestro esfuerzo y energía. Unas resultan maravillosas y otras, absurdas y descabelladas. Pero qué importa, todo sea en nombre del amor…”]]>

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